Time flies like a squirrel...
lunes, 17 de noviembre de 2008
Meta-rela-topo-yesis
Yo sabía a lo que me enfrentaba en el momento en que decidí comenzar a leer el texto. Una de las pocas cosas que he aprendido bien a lo largo de mi vida es el hecho de que todo lo que haces trae consigo una carga de consecuencias de las que jamás te podrás separar, y creo que leer este texto no es la excepción a la regla.
Cuando me dieron la lectura, creí que pasaría lo mismo, lo que siempre pasa cuando intentas entender al autor a través de sus palabras: aprecias la manera en la que quiere darse a entender, crees entender lo que quiere dar a entender y a partir de lo que crees entender buscas entenderte a ti y al mundo en el que eres. Lo mismo, lo de siempre, pero en esta ocasión todo sucedió de manera muy diferente. Aun no logro descubrir si este cambio en la rutina se dio porque era un fin que el autor tenía claro y al que quería llegar, cosa que si es cierto, creo haber encontrado en él o ella, a la persona más interesante que llegaría a conocer, aunque por lo general evito cerrarme a conclusiones precipitadas como esa. Por eso no me cierro a darle el codiciado lugar de ser la única teoría capaz de darle una explicación razonable a tan desconocido fenómeno para mí. He pensado también que se puede tratar de un caso en el que las palabras de una persona hayan podido hacer una alianza con las circunstancias, mis circunstancias, y se haya creado en mi mente una especie de situación perfecta en la que mis sentimientos, con la colaboración de mis pensamientos, hayan hecho un pacto con las palabras del autor y como resultado se haya podido observar una revolución intelectual de tal magnitud que el sistema que terminó en el poder después de ella tenga como característica esencial la existencia de un mundo aun desconocido para mí. Ese mundo iba más allá de mi experiencia sensible, hacía una breve parada en el intelecto puro, y seguía subiendo a través de un canal de abstracción hasta parar en un punto desconocido en un área desconocida cuya existencia yo ignoraba.
Cuando me dieron la lectura, creí que pasaría lo mismo, lo que siempre pasa cuando intentas entender al autor a través de sus palabras: aprecias la manera en la que quiere darse a entender, crees entender lo que quiere dar a entender y a partir de lo que crees entender buscas entenderte a ti y al mundo en el que eres. Lo mismo, lo de siempre, pero en esta ocasión todo sucedió de manera muy diferente. Aun no logro descubrir si este cambio en la rutina se dio porque era un fin que el autor tenía claro y al que quería llegar, cosa que si es cierto, creo haber encontrado en él o ella, a la persona más interesante que llegaría a conocer, aunque por lo general evito cerrarme a conclusiones precipitadas como esa. Por eso no me cierro a darle el codiciado lugar de ser la única teoría capaz de darle una explicación razonable a tan desconocido fenómeno para mí. He pensado también que se puede tratar de un caso en el que las palabras de una persona hayan podido hacer una alianza con las circunstancias, mis circunstancias, y se haya creado en mi mente una especie de situación perfecta en la que mis sentimientos, con la colaboración de mis pensamientos, hayan hecho un pacto con las palabras del autor y como resultado se haya podido observar una revolución intelectual de tal magnitud que el sistema que terminó en el poder después de ella tenga como característica esencial la existencia de un mundo aun desconocido para mí. Ese mundo iba más allá de mi experiencia sensible, hacía una breve parada en el intelecto puro, y seguía subiendo a través de un canal de abstracción hasta parar en un punto desconocido en un área desconocida cuya existencia yo ignoraba.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Primera entrada antes de la noche...
Así, sólo así...
¿Habré sido uno más cuando caiga el sol,
o habré sabido ser cuando la noche nos devore?
Si sobre el triste, tierno pasto mi alma supe reposar,
Es probable que los niños no me tomen por arena.
Hoy es cuando al dulce viento que me roe debo unirme
Hasta en él formar lo que soy y siempre he sido.
Desde el vientre hasta el suelo, desde la noche a su mañana,
Avanzar y regresar sin jugar en el espacio, hasta ahí es donde llego.
Algún día lo fui todo y ayer me encontré solo,
Esperaba impaciente al tiempo que no tardaría,
Pero el viento lo detuvo y no tuve más que mi alma.
Así, sólo así, fui al caer el sol, en el banquete de la noche.
¿Habré sido uno más cuando caiga el sol,
o habré sabido ser cuando la noche nos devore?
Si sobre el triste, tierno pasto mi alma supe reposar,
Es probable que los niños no me tomen por arena.
Hoy es cuando al dulce viento que me roe debo unirme
Hasta en él formar lo que soy y siempre he sido.
Desde el vientre hasta el suelo, desde la noche a su mañana,
Avanzar y regresar sin jugar en el espacio, hasta ahí es donde llego.
Algún día lo fui todo y ayer me encontré solo,
Esperaba impaciente al tiempo que no tardaría,
Pero el viento lo detuvo y no tuve más que mi alma.
Así, sólo así, fui al caer el sol, en el banquete de la noche.
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